Por Virginia Marturet


Si hay algo que no se puede negar en las empresas exitosas es su destacado nivel de diferenciación por sobre las demás. Hoy me gustaría comentarles sobre un nuevo concepto que está en boga en varios países y se extiende a lo largo y a lo ancho de nuestro planeta tierra: B Corporation (Benefit Corporation).

Porque si de diferenciación se trata, en la actualidad uno debe destacarse y reflejar en cada uno de sus actos aquello que beneficia, no sólo los intereses personales o corporativos, sino también lograr el beneficio de nuestro entorno, siendo un factor de cambio positivo, un factor indispensable para el beneficio de todos.

Y siguiendo con estos valores, las B Corporations son la última tendencia en materia de sustentabilidad en los Estados Unidos, especialmente, en California. En la actualidad, ya hay más de 450 empresas certificadas, que representan más de u$s 2.200 millones en ingresos conjuntos. Representando a 60 industrias distintas, que incluyen desde productos alimenticios hasta insumos de oficina.

Su objetivo no es el lucro, sino la contribución a la sociedad y el medio ambiente.

Para acceder a ese título, tienen que obtener una certificación, extendida por una ONG estadounidense la organización B Lab. Asimismo, una vez que obtienen tal certificado, los consumidores las pueden identificar rápidamente a través de su sello propio: B Corporations.

La certificación sólo les es otorgada a las empresas, si obtienen un puntaje mínimo de 80 (dentro de 200) en la herramienta de evaluación (B Impact Assessment), que establece un benchmark para los impactos sociales y ambientales. Importa también el deber de adaptar un marco legal acorde, para incluir la misión de la compañía en su ADN. Esto permite que los valores resistan cambios de management e inversores varios. Una vez certificadas, para garantizar el cumplimiento de los estándares, reciben auditorías aleatorias.

La certificación permite distinguir fácilmente a las compañías responsables de aquellas que sólo pretenden serlo y, mal usan y abusan, del greenwashing  como estrategia de marketing, bastante repudiable por cierto.

De esta manera, los consumidores pueden tomar sus decisiones de compra más responsables, alineando su consumo con sus valores, y los inversores pueden elegir mejor el destino de sus fondos. De hecho, las B Corporations rankearon 25% más alto que otros negocios sustentables, en categorías que incluyen comunidad, medio ambiente, empleados, consumidores y rendición de cuentas. 

Existen varias leyes ya sancionadas y en vigencia en Estados Unidos que establecen y buscan afianzar la transparencia y alcanzar un efecto positivo en la comunidad y el medio ambiente. 

Ser una B Corp implica tener en cuenta a la comunidad, el medio ambiente, los empleados y los proveedores al tomar decisiones de negocio y su consecuente rendición de cuentas.

Porque la nueva era importa nuevas reglas de juego y con ello una redefinición del significado de la palabra “Éxito” en el mundo de los negocios. Allá quedó el antiguo mandato de Milton Friedman, que aseguraba que el único rol de una empresa era generar ganancias. Aunque tampoco hay que olvidar que Friedman también dijo que las empresas “deben mantenerse dentro de las reglas de juego”. Y hoy, sin duda, han cambiado. Los Negocios Inclusivos constituyen una alternativa viable para el Desarrollo Sostenible.

A nivel local, para Latinoamérica ya hay dos empresas que hay obtenido este logo: Emprendia y Greca, y se espera por más en los próximos años.

Hoy se debe y se puede apuntar más alto y las empresas son una fuerza poderosa para el cambio social. Porque no solo se trata de ser el mejor del mundo, sino ser lo mejor para el mundo: B Corporation ya comenzó.

Por: Virginia Marturet